
Cortesito estaba cansado con tantas aventuras pasadas y se echó a dormir. Empezó a soñar y se puso a hablar en sueños diciendo las siguientes palabras:
"Y llegamos a la isla de Eea, donde habita Circe, la de lindas trenzas, la terrible diosa dotada de voz, hermana carnal del sagaz Eetes: ambos habían nacido de Helios, el que lleva la luz a los mortales, y de Perses, la hija de Océano.
Allí nos dejamos llevar silenciosamente por la nave a lo largo de la ribera hasta un puerto acogedor de naves y es que nos conducía un dios. Desembarcamos y nos echamos a dormir durante dos días y dos noches, consumiendo nuestro ánimo por motivo del cansancio y el dolor. Pero cuando Eos, de lindas trenzas, completó el tercer día, tomé ya mi lanza y aguda espada y, levantándome de junto a la nave, subí a un puesto de observación por si conseguía divisar labor de hombres y oír voces. Cuando hube subido a un puesto de observación, me detuve y ante mis ojos ascendía humo de la tierra de anchos caminos a través de unos encinares y espeso bosque, en el palacio de Circe. Así que me puse a cavilar en mi interior si bajaría a indagar, pues había visto humo enrojecido.
Cuando despertó estaba en su casa y no sabía a qué obra literaria había viajado esta vez. Ni siquiera sabía si los demás viajes eran también producto de su imaginación.
Si sabes a qué obra literaria ha viajado esta vez Cortesito, recuerda darle a Diego en un papel la respuesta y ponerla después en un comentario en esta entrada del blog. Suerte y a acertarlo.